Componente: Diseño de materiales Tecnológicos para la asignatura de Lengua y Literatura.
Unidad: I-Herramientas tecnológicas de la enseñanza.
Competencia:
Contenido: 3 Multimedia
3.1 Conceptualización
3.2 Hipertexto
3.3 Hipermedia
Antecedentes.
1.
El hipertexto y la literatura
Este
primer apartado expone las relaciones entre dos cosas aparentemente muy
dispares.
El
título puede provocar sueños tan extraños como el de un informático extasiado
ante
un
códice medieval o el de Cervantes absorto tecleando en un ordenador portátil.
Más
que
de pesadillas, se trata de imágenes simbólicas de un lugar donde la
convergencia es
posible:
el hipertexto.
El
hipertexto se compone de texto y de unos nexos ("links"), que
conectan directamente
con
otros textos al ser activados, formando una red contextual sin principio ni
fin, pues
se
puede saltar constantemente de unos textos a otros según se van escogiendo
nuevas
opciones
de búsqueda. Seguiremos a Landow al considerar también elementos no
textuales.
"Puesto que el
hipertexto, al poder conectar un pasaje de
discurso verbal a imágenes,
mapas, diagramas y sonido tan
fácilmente como a otro
fragmento verbal, expande la noción de
texto más allá de lo
meramente verbal, no haré la distinción
entre hipertexto e
hipermedia. Con hipertexto, pues, me referiré
a un medio informático
que relaciona información tanto verbal
como no verbal. Los
nexos electrónicos unen lexias tanto
externas a una obra,
por ejemplo, un comentario de ésta por
otro autor, o textos
paralelos o comparativos, como internas y
así crean un texto que
el lector experimenta como no lineal o,
mejor dicho, como
multilineal o multisecuencial." (Landow,
1992 (1995): 15-16)
Nos interesa destacar esta ruptura de la linealidad narrativa, importante no sólo para la
recepción de los textos, sino también para su producción y para la consideración del
propio concepto de texto.
El hipertexto se relaciona con la literatura de muchas formas, empezando por la ruptura de la linealidad y las nuevas formas de escritura y lectura que intentan autores como Joyce o Cortázar mucho antes de que el hipertexto electrónico fuese una realidad, manteniéndose sin embargo en los límites de la página impresa.
Para
Landow además, el hipertexto encarna las últimas tendencias de la teoría
crítica contemporánea, sobre todo las ideas posestructuralistas de texto
abierto. Muchos teóricos de la cultura llevan tiempo insistiendo en que:
"deben
abandonarse los actuales sistemas conceptuales
basados
en nociones como centro, margen, jerarquía y
linealidad
y sustituirlos por otras de multilinealidad, nodos,
nexos
y redes" (Landow, 1992 (1995): 14)
En efecto, el hipertexto lleva al extremo también los postulados de Umberto Eco o la teoría de la recepción de Iser, que propugnaban un lector activo. Aquí es tan activo que al elegir sus propios trayectos de lectura "usurpa" una función del autor tradicional a cuyo control parece escaparse el texto.
Pero no sólo existe una relación teórica entre el hipertexto y la literatura, sino que al ser el hipertexto un vehículo de conocimiento (un soporte, igual que lo es un libro), introduce en el mundo de la cultura cambios quizá tan espectaculares como los que trajo la invención de la imprenta. Si bien la naturaleza y el alcance de estos cambios está por verse, no hay duda de que ya se puede aventurar que la literatura va a cambiar gracias a nuevas formas de escribir, de leer, de publicar e incluso de enseñar.
En primer lugar nos referiremos a las atrayentes posibilidades de la edición electrónica, analizadas pormenorizadamente por Jerome McGann en "The Rationale of HyperText".
El hipertexto puede ofrecer juntos facsímiles, crítica, obras relacionadas, estudios sobre la obra, elementos multimedia (por ejemplo, en el caso de una obra de teatro, una representación de la misma, grabados, etc). Además, las ventajas de los procesadores de texto permiten a los estudiosos ayudas como la búsqueda de palabras clave y todo tipo de prestaciones inimaginables en un libro impreso. Es el lector quien decide lo que le interesa en cada momento, de modo que una de estas ediciones puede ser útil lo mismo para un erudito, cuyo interés puede ser buscar todas las notas que den cuenta de las diferencias entre manuscritos, que para el estudiante que se acerca por primera vez a la obra.
Estas ventajas de la edición electrónica pueden disfrutarse en soportes como un CDROM, o multiplicarse gracias a la introducción de estos textos en redes de comunicación como Internet, abriendo el acceso a cualquier usuario. Las implicaciones culturales y económicas de este tipo de proyecto se prevén espectaculares.
La edición electrónica no ha de limitarse a obras literarias o críticas, el hipertexto y las redes ofrecen una posibilidad inmejorable de editar publicaciones periódicas con un coste casi nulo y una rapidez que es inmediatez total, ya que los artículos son accesibles desde el mismo momento en que se introducen, nada que ver con las largas esperas y costes altísimos de las revistas tradicionales que publican artículos de investigación.
Además, estas revistas pueden aprovechar las ventajas de la organización hipertextual, conectando con otros múltiples textos de su interés y aprovechando la posibilidad de tener todos los números accesibles a la vez, creando valiosos bancos de datos para el intercambio del conocimiento. Un ejemplo pionero de este tipo de edición es la revista literaria Espéculo.
Otro aspecto en que convergen hipertexto y literatura es en la utilización de las redes hipertextuales para el intercambio científico entre grupos que trabajan en los mismos temas. El envío y recepción de artículos es cosa de segundos, igual que la posibilidad de mantener "conversaciones" casi en tiempo real, creando focos de diálogo fecundos y capaces de poner en contacto estudiosos de todo el mundo que pueden trabajar juntos a distancia.
Landow destaca también las aplicaciones del hipertexto a la docencia, que no sólo se refieren a un apoyo tecnológico al impartir las clases, sino que pueden organizar los textos de estudio y apuntes de clase introduciéndolos en un contexto muy amplio que el estudiante tiene la opción de explorar a su gusto, estableciendo sus propias relaciones y añadiendo sus textos a los que ya existen. Así se evita la excesiva especialización que crea compartimentos donde los estudiantes se sienten aislados del resto del conocimiento, favoreciendo la interdisciplinariedad y la actividad creadora de los alumnos, que dejan de ser receptores pasivos.
Después de la rápida enumeración de todas estas relaciones entre el hipertexto y la literatura en diversas facetas (edición, crítica, investigación y docencia), podemos ya hablar de las posibilidades de la narrativa hipertextual sin que suene a delirio ciberpunk.
Hablamos
en el título de este artículo de "posibilidades" no porque la
narrativa hipertextual no exista todavía, que existe, sino porque a partir de
los caminos que se han emprendido intentaremos establecer relaciones hacia el
pasado y hacia el futuro. Es decir, buscar los antecedentes.
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